sábado, 5 de junio de 2010

Beatiful day


Que misterio son los sueños. Se que hay una explicación lógica de especialistas para entenderlos, pero a mi me gusta pensar que en el cerebro hay varias oficinas. Una para cada función. Así tenemos la encargada de “Memoria y recuerdos”, la que se ocupa de “Destreza y habilidades para deportes” etc.; y que cada una de ellas tiene un jefe. Un encargado que a su vez tiene varios empleados.
Se supone que debe haber gente idónea y capaz en cada oficina. En el departamento “Sueños”, calculo que debe estar al frente alguien con formación en las artes audiovisuales. Directores de cine. Tiene que ser gente preparada.
En mi caso particular esta oficina paso por varias manos. Realizadores de buen nivel. Tuve una época en que al capo se ve que le gustaba el suspenso. Debía ser admirador de Hitchcock. Y ahí mandaba esos sueños, o pesadillas mejor dicho, en los que uno necesita correr para huir, pero las piernas no obedecen. O la variante extrema y que más me hacia sufrir: hay que gritar pero la boca está sellada. Imposible emitir sonido. ¿Como no puedo hacer algo tan simple como gritar? .Desesperación, pánico. Angustia. Hasta que la pesadilla concluía con un esfuerzo supremo, que concretaba el grito en plena madrugada despertando a todos.
Un fenómeno el tipo. Director de la puta madre.
En la adolescencia había agarrado el laburo uno que la tenia muy clara en el cine porno. Impresionante el realismo. Flojo en la música, pero muy bueno. De vez en cuando se da una vuelta y le encargan algún laburito. Sigue haciéndolo bien. Y mete cada vez más actrices. Un creativo.
En cambio ahora parece que agarro el cargo alguien que no esta en su sano juicio. No se si los buenos están muy requeridos, o trabajan sólo con gente importante. Le gusta la comedia al tipo, pero en vez de hacerme reír, se ríe de mí. Me avergüenza haciéndome pasar por situaciones incómodas.
Lo que sigue a continuación es 100% de su creación:
Me encontraba a un lado de un escenario montado en un estadio repleto. Una verdadera multitud. Estaba rodeado de gente. Entre toda esas personas estaba Bono el líder de U2., a unos pasos de él, The Edge, el guitarrista; y a un metro más, el baterista, con los palillos en la mano. Evidentemente la entrada para empezar el recital era inminente. Le dije a mi amigo de toda la vida Silvio, que me acompañaba en el sueño, fanático de U2 él ¿Podes creer donde estamos? No terminé de formular la pregunta cuando una voz gritó: ¡Salen! Al mismo tiempo alguien me pasó una correa por sobre la cabeza, y un bajo eléctrico me quedó colgando a la altura de del vientre. Me dieron un empujón y una arenga ¡Dale eh! Entrada y ovación.
Hice una protesta tan ridícula como la situación misma: ¡No se, no se tocar! Pero nadie parecía escucharme. Así que tuve que ingresar tímidamente al escenario y me ubiqué en “mi lugar” por descarte .Quedé detrás y en diagonal a Bono, vestido con un traje tipo superhéroe, y algo mas lejos de The Edge, con un gorro de lana en la cabeza, que estaba más a su derecha. Podía escuchar el rugido de la multitud, pero no verla. Las luces de los reflectores me enceguecían. ¿Como carajo estoy aquí? Hay un error. ¡No puede ser, no puede ser, si no se tocar! La angustia iba en aumento. Junto a mi pie derecho, pegado con cinta al piso, un papel escrito con marcador negro, tenía la lista de temas. Arrancaba con “Beatiful Day”.
Resignado puse los dedos índice y mayor de mi mano derecha sobre las cuerdas, desde arriba como hacen los bajistas. Quería llorar. Inmediatamente escuché el sonido de los palillos del baterista chocándose entre sí tres veces. ¡Y arrancó! Toqué una cuerda al azar, después otra y otra, alternando los dedos. Con los dedos de la otra mano recorría el diapasón indiscriminadamente. ¿Estoy tocando bien? Bono y el guitarrista cruzaron miradas inquietos. Algo no andaba bien. ¿Y como mierda iba a andar bien? Bono giro y me hizo una cara de disgusto, lo que me puso mas tenso aún, si es que esto era posible. -“It was a beatifiul daaa aay…” canto Bono, llego una pausa. Se dio vuelta y me dijo ¿Qué hacés? No pude articular palabra. Paralizado por el miedo solo atiné a encogerme de hombros, lo que hizo que se molestara más. Se acercó unos pasos., pude verle de cerca la cara. Tenía esos lentes envolventes de tono marrón. En perfecto “argentino” me dijo ¿Qué hacés pelotudo?-¡Pero si yo no se tocar, no se tocar!
-¿Qué, no sabés tocar, boludo? La situación me había desbordado por completo, y una voz interior me decía ¡Huí, rajá!
Le hice caso. Tiré el bajo al demonio, y corrí hacia el mismo lado por donde había entrado. Tropecé con varias personas, hasta que caí. Ahí desperté, todo transpirado.
No caben dudas, estoy en manos de un delirante. Tiene que haber un Productor cerebral que lo raje, para que otro agarre la dirección de la oficina. Uno nuevo. O mejor, que vuelva agarrar el del cine porno. La pasaba mejor.

7 comentarios:

  1. Mejorando dia a dia con la narrativa....impecable.
    Ahora lo que pasa es que me pongo ansioso, para ver cuando aparece el nuevo posteo.

    ResponderEliminar
  2. impecable relato!!! valio la pena esperar...

    ResponderEliminar
  3. Me encantó la idea de las oficinas de los ueños !! Que no daría yo por tener a Bono así de cerca aunque sea en sueños... Felicitaciones por la narrativa

    ResponderEliminar
  4. Gracias Caro.Pero no se si te conviene tener a Bono tan cerca.Fijate que tiene un caracter de mierda.

    ResponderEliminar
  5. PERDON DOC.. TIENE UN CARACTER DE MIERDA CON USTED QUE SE COLO EN EL CONCIERTO Y SIN SABER QUE HACER CON EL BAJO!! PERO SI VAMOS DE CORISTAS CON SU AMIGA, SEQURO NOS TRATA COMO REINAS!!!!JAJJAAAAAA

    ResponderEliminar
  6. Me encantó! Mantiene el interés hasta el final.

    ResponderEliminar