viernes, 18 de junio de 2010

Esos locos bajitos

“A menudo los hijos se nos parecen, así nos dan la primera satisfacción”, dice Serrat en el comienzo de Esos locos bajitos. ¡Para el! Es una canción que suele emocionarme. Aunque en mi caso particular mas que una satisfacción, es una preocupación. Voy a tratar de explicarme.
Uno toma una foto propia en una edad aproximada a la de su hijo, y el parecido suele ser asombroso.
En lo que a mi respecta, la situación se observa decididamente en el caso de mi hijo mayor, Juan. Tiene 6 años y ya podemos vislumbrar una nariz que marcará un sello distintivo. Su segura independencia. Su segura independencia del resto de la cara. La hija de puta se va a alejar sin miramientos. Irá para adelante sin remordimiento alguno, dejando atrás a ojos, pómulos y boca, que hasta ahora son sus cercanos compañeros. Promete, dará que hablar.
En cambio si nos detenemos en Segundo, mi hijo menor, el parecido físico no es tan notable. Tiene mas cosas de la mamá, pero si somos detallistas y volvemos comparar fotos a edades similares, vamos a encontrar que tiene el cabello color castaño claro, finito y bastante rebelde, con rulos grandes. Muy semejante a como yo tenia el pelo a los 3 años. Lo que le garantiza comentarios del tipo ¡Qué rulitos hermosos!”, una dificultad notoria para peinarse, y quedarse pelado antes de los 30.
Pero en realidad estas características físicas no son motivo de preocupación. No tuve ni tengo complejos, y estoy convencido de que tampoco ellos los tendrán.
Ahora, lo que me deja estupefacto, es como los hijos se nos parecen al hablar, en las expresiones que usan y fundamentalmente en el carácter o temperamento. Esto último ya asusta.
Sin ir mas lejos, hace unos días regresaba del trabajo e imaginaba el escenario habitual de cada llegada: el ruido de la llave en la puerta que les anuncia mi llegada y la corrida de los dos para “luchar”, espada en mano, o guantes de box.Yo creo que es violencia acumulada de tanto jugar a la Play Station, ver Dragon Ball, o a los pelotudos de los Powers Rangers y necesitan descargarla. Conmigo. Encima los ataques del más chico caen en su mayoría a la altura de los genitales. Peligrosísimo.
Sin embargo, no fue así. Entré a mi casa y lo veo a mi hijo mayor en el sillón, con cara de enojado, la mirada fija en el televisor, pero sin prestar atención. Las rodillas recogidas contra el pecho, sostenidas por las manos. ¿Que paso?, pregunté
- Y, esta contrariado porque no le salen unas tareas que le dejaron para hacer en el colegio, me contestó mi mujer.
Esta en primer grado y se que no es simple el cambio, una responsabilidad nueva para el. Y ahí es cuando uno se dice a si mismo: “Este es el momento de actuar como padre, de dejar una enseñanza que le quede grabada para siempre”. Entonces fui hasta donde estaba y le pregunté. .-“A ver contame ¿Qué pasa?” -.No me sale el 4, contestó con el ceño fruncido, sin mirarme, y dando por concluido el dialogo.
Crucé una mirada con mi mujer. Ella, cansada, me explicó. No le sale y en vez de tratar de hacerlo hasta que le salga, lo abandona, se frustra y lo deja. Concluyó la explicación con un gesto que dejaba entrever que era el momento de mi intervención definitiva.
Y ahí tenia a mi hijo, desanimado, habiendo desistido de una tarea ante la primera adversidad, sin luchar, sin rebelarse, dejándose vencer por un pequeño obstáculo.
Así que me acerque, me incline hasta que mis ojos quedaron a la altura de los suyos, lo mire fijo, hice una pausa, lo abracé y le dije: ¡Hijo e’ tigre! ¡Igualito a papá!

domingo, 13 de junio de 2010

Fastidio tinto






Hace unos días fui a comer a un restaurante. En la mesa contigua había un grupo de gente joven. El mozo les trajo un vino. No se si era bueno o no, pero lo cataron. No les gustó y lo devolvieron. Después discutían entre ellos sobre la calidad, si era muy maderoso y bla bla bla. Puede ser que entendieran, pero para mi no tenían ni la mas puta idea y se la daban de conocedores.
Sucede que ahora con el canal Gourmet y demás pelotudeces, todos son entendidos. Y parece que saber de vinos tiene “onda”.
Hay una pedantería que rodea a este mundillo que me fastidia. Cuando uno escucha a un catador profesional, enólogo, sommelier, o como se llame, la sensación que queda es que estamos ante un elegido. Frente a alguien que tiene un don divino para poder apreciar sensaciones que están vedadas al resto de los mortales.
La verdad es que me tienen un poco podrido todos esos Sres. pretenciosos que no paran de gastar metáforas absurdas para definir el gusto del vino. Existe todo un lenguaje de adjetivación compulsiva .Una catarata de calificativos inverosímiles, algunos insoportables.
Un “festival para los sentidos”.Así suelen comenzar algunas descripciones de vinos de los supuestamente buenos.
Después de una descripción lógica del color, la cosa empieza a derrapar. Empezamos por el olfato. Una payasada. Olfato de superhéroe de cómics .
Tienen tan refinado el olfato que pueden discriminar un olor y separar cada uno de sus partes. Los tipos ponen cara de científico que esta por dictar la formula de un teorema que va a quedar para la posteridad, se ponen la copa en la nariz no más de 10 segundos y te sueltan que tiene un aroma que recuerda a: Cassis, menta, cigarros, chocolate, clavo de olor, canela, pimienta negra, frutos rojos, frutos negros maduros, aceitunas negras, eucalipto, especias, arándonos, cerezas, aromas minerales, guindas y grosellas. ¡Grosellas! En su puta vida olieron una grosella. Ni la vieron. No saben como es.
¿Pude ser posible que alguien perciba tantos olores?
Calculo que cuando entran a algún baño dicen: “Aja. Percibo un tri varietal, notas de huevo duro, garbanzos y brócolis en salsa blanca., con equilibrio entre los cepajes. Bien estacionado. Y por la firmeza y persistencia vemos que es un ejemplar joven. No hace mas de 20 minutos que han cagado acá”
También le adjudican características humanas al vino. Le otorgan personalidad, coherencia, equilibrio y complejidad.
¿Es posible que le encuentren “personalidad” a un vino?
Para completar el combo, le sumamos al circo de los aromas y al perfil psicológico del vino, la reseña de los sabores.
Aquí la pantomima adquiere ribetes de comedia. Los tipos hacen un buche poco elegante y arrancan. En primer lugar los vinos no son dulces o amargos. Tienen distintos grados de dulzor o amargor. Todo terminado en “or.”¿Si se les pasa la sal en la comida le encuentran demasiado grado de salador? Me dan ganas de que cierren el to-or
Para finalizar retoman las metáforas y las descripciones, que en el afán de hacerlas literarias terminan siendo rebuscadas y desbarrancan.
“Sabor redondo y sin bordes, que apuntalan su vigor. De final largo e intenso.”
¿Qué descripción es esa?..Por favor estamos hablando de tomar una bebida. ¡De chupar vino señores! Chupar vino. De un placer.
¿Es posible que alguien pueda chupar por placer algo redondo y sin bordes, para apuntalar su vigor y que tenga un final largo e intenso?....
Bueno, si. Eso es posible…

sábado, 5 de junio de 2010

Beatiful day


Que misterio son los sueños. Se que hay una explicación lógica de especialistas para entenderlos, pero a mi me gusta pensar que en el cerebro hay varias oficinas. Una para cada función. Así tenemos la encargada de “Memoria y recuerdos”, la que se ocupa de “Destreza y habilidades para deportes” etc.; y que cada una de ellas tiene un jefe. Un encargado que a su vez tiene varios empleados.
Se supone que debe haber gente idónea y capaz en cada oficina. En el departamento “Sueños”, calculo que debe estar al frente alguien con formación en las artes audiovisuales. Directores de cine. Tiene que ser gente preparada.
En mi caso particular esta oficina paso por varias manos. Realizadores de buen nivel. Tuve una época en que al capo se ve que le gustaba el suspenso. Debía ser admirador de Hitchcock. Y ahí mandaba esos sueños, o pesadillas mejor dicho, en los que uno necesita correr para huir, pero las piernas no obedecen. O la variante extrema y que más me hacia sufrir: hay que gritar pero la boca está sellada. Imposible emitir sonido. ¿Como no puedo hacer algo tan simple como gritar? .Desesperación, pánico. Angustia. Hasta que la pesadilla concluía con un esfuerzo supremo, que concretaba el grito en plena madrugada despertando a todos.
Un fenómeno el tipo. Director de la puta madre.
En la adolescencia había agarrado el laburo uno que la tenia muy clara en el cine porno. Impresionante el realismo. Flojo en la música, pero muy bueno. De vez en cuando se da una vuelta y le encargan algún laburito. Sigue haciéndolo bien. Y mete cada vez más actrices. Un creativo.
En cambio ahora parece que agarro el cargo alguien que no esta en su sano juicio. No se si los buenos están muy requeridos, o trabajan sólo con gente importante. Le gusta la comedia al tipo, pero en vez de hacerme reír, se ríe de mí. Me avergüenza haciéndome pasar por situaciones incómodas.
Lo que sigue a continuación es 100% de su creación:
Me encontraba a un lado de un escenario montado en un estadio repleto. Una verdadera multitud. Estaba rodeado de gente. Entre toda esas personas estaba Bono el líder de U2., a unos pasos de él, The Edge, el guitarrista; y a un metro más, el baterista, con los palillos en la mano. Evidentemente la entrada para empezar el recital era inminente. Le dije a mi amigo de toda la vida Silvio, que me acompañaba en el sueño, fanático de U2 él ¿Podes creer donde estamos? No terminé de formular la pregunta cuando una voz gritó: ¡Salen! Al mismo tiempo alguien me pasó una correa por sobre la cabeza, y un bajo eléctrico me quedó colgando a la altura de del vientre. Me dieron un empujón y una arenga ¡Dale eh! Entrada y ovación.
Hice una protesta tan ridícula como la situación misma: ¡No se, no se tocar! Pero nadie parecía escucharme. Así que tuve que ingresar tímidamente al escenario y me ubiqué en “mi lugar” por descarte .Quedé detrás y en diagonal a Bono, vestido con un traje tipo superhéroe, y algo mas lejos de The Edge, con un gorro de lana en la cabeza, que estaba más a su derecha. Podía escuchar el rugido de la multitud, pero no verla. Las luces de los reflectores me enceguecían. ¿Como carajo estoy aquí? Hay un error. ¡No puede ser, no puede ser, si no se tocar! La angustia iba en aumento. Junto a mi pie derecho, pegado con cinta al piso, un papel escrito con marcador negro, tenía la lista de temas. Arrancaba con “Beatiful Day”.
Resignado puse los dedos índice y mayor de mi mano derecha sobre las cuerdas, desde arriba como hacen los bajistas. Quería llorar. Inmediatamente escuché el sonido de los palillos del baterista chocándose entre sí tres veces. ¡Y arrancó! Toqué una cuerda al azar, después otra y otra, alternando los dedos. Con los dedos de la otra mano recorría el diapasón indiscriminadamente. ¿Estoy tocando bien? Bono y el guitarrista cruzaron miradas inquietos. Algo no andaba bien. ¿Y como mierda iba a andar bien? Bono giro y me hizo una cara de disgusto, lo que me puso mas tenso aún, si es que esto era posible. -“It was a beatifiul daaa aay…” canto Bono, llego una pausa. Se dio vuelta y me dijo ¿Qué hacés? No pude articular palabra. Paralizado por el miedo solo atiné a encogerme de hombros, lo que hizo que se molestara más. Se acercó unos pasos., pude verle de cerca la cara. Tenía esos lentes envolventes de tono marrón. En perfecto “argentino” me dijo ¿Qué hacés pelotudo?-¡Pero si yo no se tocar, no se tocar!
-¿Qué, no sabés tocar, boludo? La situación me había desbordado por completo, y una voz interior me decía ¡Huí, rajá!
Le hice caso. Tiré el bajo al demonio, y corrí hacia el mismo lado por donde había entrado. Tropecé con varias personas, hasta que caí. Ahí desperté, todo transpirado.
No caben dudas, estoy en manos de un delirante. Tiene que haber un Productor cerebral que lo raje, para que otro agarre la dirección de la oficina. Uno nuevo. O mejor, que vuelva agarrar el del cine porno. La pasaba mejor.