domingo, 13 de junio de 2010

Fastidio tinto






Hace unos días fui a comer a un restaurante. En la mesa contigua había un grupo de gente joven. El mozo les trajo un vino. No se si era bueno o no, pero lo cataron. No les gustó y lo devolvieron. Después discutían entre ellos sobre la calidad, si era muy maderoso y bla bla bla. Puede ser que entendieran, pero para mi no tenían ni la mas puta idea y se la daban de conocedores.
Sucede que ahora con el canal Gourmet y demás pelotudeces, todos son entendidos. Y parece que saber de vinos tiene “onda”.
Hay una pedantería que rodea a este mundillo que me fastidia. Cuando uno escucha a un catador profesional, enólogo, sommelier, o como se llame, la sensación que queda es que estamos ante un elegido. Frente a alguien que tiene un don divino para poder apreciar sensaciones que están vedadas al resto de los mortales.
La verdad es que me tienen un poco podrido todos esos Sres. pretenciosos que no paran de gastar metáforas absurdas para definir el gusto del vino. Existe todo un lenguaje de adjetivación compulsiva .Una catarata de calificativos inverosímiles, algunos insoportables.
Un “festival para los sentidos”.Así suelen comenzar algunas descripciones de vinos de los supuestamente buenos.
Después de una descripción lógica del color, la cosa empieza a derrapar. Empezamos por el olfato. Una payasada. Olfato de superhéroe de cómics .
Tienen tan refinado el olfato que pueden discriminar un olor y separar cada uno de sus partes. Los tipos ponen cara de científico que esta por dictar la formula de un teorema que va a quedar para la posteridad, se ponen la copa en la nariz no más de 10 segundos y te sueltan que tiene un aroma que recuerda a: Cassis, menta, cigarros, chocolate, clavo de olor, canela, pimienta negra, frutos rojos, frutos negros maduros, aceitunas negras, eucalipto, especias, arándonos, cerezas, aromas minerales, guindas y grosellas. ¡Grosellas! En su puta vida olieron una grosella. Ni la vieron. No saben como es.
¿Pude ser posible que alguien perciba tantos olores?
Calculo que cuando entran a algún baño dicen: “Aja. Percibo un tri varietal, notas de huevo duro, garbanzos y brócolis en salsa blanca., con equilibrio entre los cepajes. Bien estacionado. Y por la firmeza y persistencia vemos que es un ejemplar joven. No hace mas de 20 minutos que han cagado acá”
También le adjudican características humanas al vino. Le otorgan personalidad, coherencia, equilibrio y complejidad.
¿Es posible que le encuentren “personalidad” a un vino?
Para completar el combo, le sumamos al circo de los aromas y al perfil psicológico del vino, la reseña de los sabores.
Aquí la pantomima adquiere ribetes de comedia. Los tipos hacen un buche poco elegante y arrancan. En primer lugar los vinos no son dulces o amargos. Tienen distintos grados de dulzor o amargor. Todo terminado en “or.”¿Si se les pasa la sal en la comida le encuentran demasiado grado de salador? Me dan ganas de que cierren el to-or
Para finalizar retoman las metáforas y las descripciones, que en el afán de hacerlas literarias terminan siendo rebuscadas y desbarrancan.
“Sabor redondo y sin bordes, que apuntalan su vigor. De final largo e intenso.”
¿Qué descripción es esa?..Por favor estamos hablando de tomar una bebida. ¡De chupar vino señores! Chupar vino. De un placer.
¿Es posible que alguien pueda chupar por placer algo redondo y sin bordes, para apuntalar su vigor y que tenga un final largo e intenso?....
Bueno, si. Eso es posible…

3 comentarios:

  1. No sé por qué se me aparece la palabra "descompuesto", será tal vez por la des-composicioón que hacen estos prestigiosos señores de cada componente del exquisito vino que saborean con pasión e intensidad, puede ser esto, aunque también puede ser por el terrible pedo que se agarran despues de catar tantos vinos!!! ¿ahí también demostrarán su capacidad para reconocer los componentes que resultan?

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  2. Redondo en boca Dr. Tocho !! jaja! Me divierte mucho leerte, muy bueno. Un beso grande

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  3. no sabes como te entiendo. Estuve 6 meses en la escuela de sommelier más cheta de la república argentina y me fui raudamente porque son insoportableeeeeesssssss. Los odio. Uno puede decir bueno es mas fuerte, mas acido, mas dulce pero grosella, tenés razón, es imposiblee. Además para catar vino estos hijos de puta no toman ni mate porque (segun sus palabras) un fierro caliente en la boca te desproza las papilas gustativas. Salud con un vinito de 16 pesos!!

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